miércoles, 15 de mayo de 2024

La realidad de los prejuicios raciales en Ecuador


Introducción

Aunque aparentemente, Ecuador no es un país racista, esta no es la realidad de este país, cuando hay racismo incluso dentro de las mismas clases sociales del país, de una manera muy minuciosa, el racismo se encuentra muy arraigado en la sociedad ecuatoriana, enfrentando distintos problemas para estas personas discriminadas en su propia tierra, como dificultades para acceder a empleos, justicia e incluso a algo que todos deberíamos tener acceso como lo es la educación.

            En Ecuador, estos temas de racismo son un tabú entre la sociedad de la misma, Pese a la innegable fuerza de la discriminación racial no existen trabajos ni discusiones académicas sobre el tema. Al no ser discutido, adquiere características de normalidad. Además, para comprenderlo y superarlo se tienen que conocer las experiencias y las propuestas de quienes lo sufren. A diferencia de quienes han contrastado con el racismo estadounidense con la experiencia latinoamericana para concluir que el racismo es ajeno a nuestra realidad, Por lo tanto, los relatos de los indios de clase media son la base para analizar cómo funciona el racismo y cuáles son las estrategias para resistirlo y superarlo.

            En el ensayo actual se estudian las experiencias microsociológicas o interpersonales de discriminación racial en la vida cotidiana de los indios de clase media y las personas afrodescendientes, las respuestas de estos antes de las agresiones racistas y cómo se construyen las identidades raciales y étnicas en el Ecuador actual.

En el Ecuador, como en otras sociedades poscoloniales, los denominados “blancos” siguen siendo el grupo dominante de la sociedad, desde una base “racial” y de color que se reproduce hacia los otros grupos étnicos. Esta distancia, heredada del sistema de castas de la época colonial, persiste como parte de la colinealidad del poder (Quijano 2014). Las narrativas étnicas de este grupo dominante, que detenta el poder político y económico, se perciben como normales debido a que su carga de racismo es sutil o a que se refleja directamente en la idiosincrasia ecuatoriana dominante (Roitman y Oviedo 2017). Así, el grupo blanco hegemoniza y establece sentidos de homogeneidad sobre las visiones de su identidad étnica a pesar de que estas sean difíciles de alcanzar en un contexto de Estado nación que se ve confrontado por la diversidad, por el cuestionamiento a la tradicional exotización que este grupo ha hecho de los “otros”, y al estatus de “normalidad”. Aun así, la norma impuesta o normalizada por el blanco desde la que se estudia a los otros grupos étnicos del Ecuador, tiene vigencia no solo en la ejecución de política pública si no también en la actitud cotidiana, en una suerte de ancla que impide el avance de procesos que buscan erradicar el racismo y la discriminación. Con lo cual sutil o directamente siguen presentes procesos discriminatorios que datan de la Colonia.

El segmento dominante blanco para garantizar su dominio sociopolítico ha desarrollado la narrativa del mestizaje. Esta narrativa no solo es asumida por los blancos.

Desarrollo

La nueva Constitución del Ecuador (CRE  2008) fue un punto de partida de diferentes leyes, códigos legales, regulaciones y políticas públicas. Sin embargo, las políticas estatales dirigidas contra el racismo y la discriminación comenzaron años antes. El informe “Racismo y discriminación en Ecuador, 2004” es un estudio pionero de temas que no se percibían como importantes en el contexto neoliberal. Fue el contexto internacional el que animó a posicionar estos contenidos, especialmente la Tercera Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y otras formas de intolerancia, celebrada por las Organización de Naciones Unidas en Durban, Sudáfrica, en el año 2004. Aquí se estableció un plan de acción que alienta al Gobierno ecuatoriano a investigar el racismo y la discriminación (STFS 2005).

La Conferencia subrayó el racismo y la discriminación que sufrían los africanos, por lo que el informe ecuatoriano centró su atención en los afroecuatorianos, tanto en términos de concepción como en los resultados de la investigación. Esta orientación sentó un precedente importante, pues el proyecto inicia un estudio cuantitativo cuya orientación y alcance son  liderados  por  afroecuatorianos.  Además, constituye un  punto  de  ruptura  en  la  investigación  académica  cuantitativa,  tradicionalmente  firmada  por  la  hegemonía  blanco-  mestiza.  Este trabajo es  relevante por ser el punto de partida del proyecto oficial “Sistema de Índices Sociales de los Pueblos Afroecuatorianos”, una división específica dentro del Sistema de Índices Sociales del Ecuador (SISE).Sin  embargo,  fue  la  Constitución  del  2008  la  que  estableció  las  bases  para  el  desarrollo  de  las  políticas  más  importantes  contra  el  racismo  y  la  discriminación.  El pilar principal es la definición del Estado ecuatoriano como “intercultural, plurinacional y laico” (CRE 2008, 9), es decir, un Estado que rechaza todas las formas de racismo  y  discriminación.  En tanto  que  su  carácter  plurinacional  reconoce  la  diversidad entre los ecuatorianos no solo en términos étnicos, sino que legitima su habitus (Roitman y Oviedo 2017). Su presencia como pueblos y nacionalidades que coexisten en Ecuador contrasta con el proyecto de homogeneización de la élite de un Estado nación mestizo dominado por los blancos (Oviedo 2004)

Los afro ecuatorianos constituyen solamente el 7.2% de la población ecuatoriana. Sin embargo, representan el 40% de los ecuatorianos que viven en condiciones de pobreza. Ecuador debe implementar y hacer cumplir leyes y políticas que protejan sus derechos y terminen con la discriminación, exclusión y extrema pobreza que enfrentan.

Los autores que analizan el racismo como una ideología sostienen que tanto los blancos como los no blancos pueden ser racistas, basta que se suscriban a ideas esencialistas sobre la superioridad y la inferioridad de los grupos raciales. Para otros autores, el racismo no es sólo una ideología. El racismo es entendido como una serie de prácticas sociales, actitudes e ideologías que en sociedades en que dominan los blancos niegan a las personas de color la dignidad, oportunidad y libertades que se brindan a los blancos. El racismo incluye discursos y representaciones, sentimientos y prácticas que se ´´articulan en torno a estigmas de la alteralidad. ´´ Para estos autores es importante diferenciar los prejuicios raciales del racismo.

Los prejuicios son las actitudes negativas y hostiles que se pueden sentir hacia un grupo racial, un grupo étnico o un grupo sexual. Los prejuicios tienen componentes cognoscitivos basados en generalizaciones falsas y una fuerte dosis emocional negativa. Si bien, de acuerdo a este grupo de autores, tanto los blancos como los no blancos pueden tener prejuicios, en sociedades postcoloniales sólo los blancos tienen el poder para imponer un sistema basado en la dominación y en la subyugación racial. En conclusión, a diferencia de quienes reducen el racismo a una ideología y de quienes lo ven como una aberración personal, entendemos al racismo como un componente clave de la estructura: social y de las identidades de los actores sociales.

Además, el racismo no es una desviación de la modernidad. El racismo es parte constitutiva de los procesos de modernización capitalista. Si bien la xenofobia existió con anterioridad a la creación del mercado capitalista mundial, los primeros debates teológicos racistas se dieron como resultado del "Descubrimiento de América." Con el tiempo los argumentos teológicos fueron perdiendo tuerza. Con el Iluminismo la razón se convirtió en la única fuente para explicar los fenómenos sociales y naturales. Las ciencias naturales se utilizaron para definir diferentes razas en términos biológicos y genéticos. Luego del nazismo los conceptos científicos de raza perdieron fuerza y validez. Se "concluyó que no hay relaciones causales entre carac1eríticas físicas o genéticas y características culturales. En la actualidad se recurre cada vez más a argumentos culturales. En palabras de Etennie Balibar, se crea un "racismo sin razas ... un racismo cuyo tema dominante no es la herencia biológica, sino la irreductibilidad de las diferencias cul1urales."16 En este caso la "cultura puede funcionar como una naturaleza, especialmente como una forma de encerrar a priori a los individuos y a los grupos en una genealogía, una determinación de origen inmutable e intangible."17 En palabras de Paul Gilroy.

La cultura es concebida bajo líneas étnicas absolutas, no como algo intrínsecamente fluído, cambiante, inestable y dinámico; como una propiedad fija de los grupos sociales en Jugar de un campo relacional en el que se encuentran y se viven relaciones sociales e históricas. Cuando la ·cultura es puesta en contacto con la raza se la transforma en una propiedad seudobiológica de la vida comunal. Por lo tanto, el racismo es un fenómeno protéico que tiene muchas manifestaciones, "no únicamente entre sociedades, sino que también dentro de ellas... No hay racismo en general y por lo tanto no puede desarrollarse una teoría general de las relaciones raciales."19 Los análisis sobre los racismos son siempre específicos a coyunturas históricas y a sociedades particulares.

En el Ecuador el concepto de raza fue ampliamente utilizado en los debates académicos y políticos del siglo diecinueve y principios del veinte. En la actualidad, el concepto de raza ha sido reemplazado por el de etnicidad. Este, como lo anotamos anteriormente, se refiere a diferencias culturales y es utilizado por los investigadores para describir y explicar los conflictos étnicos y las identidades de los actores sociales. Tal vez la única excepción es Joseph Casagrande que en su trabajo sobre los indios de la sierra usa el concepto de raza, pero enfatizando que a diferencia de los Estados Unidos es una noción cultural y social, más no física y biológica.

La sustitución del concepto de raza por el de etnicidad tiene la ventaja de demostrar que las diferencias entre grupos humanos son creadas culturalmente. Se asume que los actores construyen sus entidades étnicas basándose en una combinación de costumbres, creencias, nacionalidad y lenguaje en un fluido continuo que va desde el indio al blanco. El papel del investigador que estudia la etnicidad de los indios, por ejemplo, es identificar sociedades indígenas que viven en una determinada región y que comparten características culturales fijas como lenguaje, rituales, visión del mundo y organización social. Estos análisis sobre la etnicidad india como lo anota Les Field, "incorporan un esencialismo en el que los rasgos culturales o tradiciones constituyen la 'esencia' de ser indio y funcionan como coordenadas Cartesianas con las que el grado de 'indianidad' de un grupo puede ser determinado por los científicos sociales." Por lo tanto "la cultura" no escapa al esencialismo de la noción de raza, pues se argumenta que ésta determina las cosmovisiones y los comportamientos sociales.

El poder de los blancos y de los mestizos que controlaban los recursos económicos y el poder político permiten caracterizar al sistema de dominación étnico del Ecuador hasta los años setenta como una dictadura étnica/racial. 33 esta noción explica algunas de las características de la dominación étnica en la época en que la hacienda tradicional fue la institución dominante. El primer censo agrario ilustró que en los años cincuenta, cuando la mayoría de la población serrana era rural (73.8%), las grandes haciendas monopolizaban más de tres cuartas partes del área rural. La hacienda fue también un sistema "político e ideológico de dominación que permitió a los, terratenientes directamente, o a través de la mediación de curas y\ tenientes políticos mestizos, monopolizar el poder a nivel local." Ademas, la mayoría de los indios fueron excluidos de facto del sistema político debido a los requisitos de alfabetismo para poder sufragar.

En la actualidad se observa la presencia de una clase media indígena. Estos no sólo han adquirido un relativo poder económico, las políticas educacionales de los gobiernos civiles de la última etapa constitucional (1979-presente) también los ayudó a consolidarse. En 1980 el gobierno de Roldós-Hurtado organizó un programa de alfabetización en Quichua y otras lenguas indígenas. El gobierno de Rodrigo Borja otorgó a la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) la responsabilidad de dirigir el programa de educación intercultural bilingüe en las áreas indígenas del país. Además, la Iglesia y Organizaciones No Gubernamentales implementan programas de desarrollo, salud, cooperación tecnológica que a la vez que otorgan recursos a las comunidades indígenas, al interpelarlos como indios generan y consolidan identidades indias.

El retorno a la democracia señala un nuevo tipo de dominación política para los indígenas. Estos por primera vez acceden en grandes grupos al voto y se convierten en ciudadanos. De acuerdo a Rafael Quintero y Erika Silva el electorado nacional se incrementó en un 23,3% y en las provincias con fuerte presencia indígena y campesina en 45%42 Los votos indios cuentan en los juegos electorales y se abren posibilidades para sus luchas por la ciudadanía plena. Los indígenas que han tenido la oportunidad de educarse y que se han politizado como presentes de sus comunidades se van convirtiendo en lideres indígenas. Los indios a partir de los años setenta se auto representan a través de su intelectualidad y de sus organizaciones autónomas de las izquierdas y de las iglesias. Demandan en su vivir cotidiano, y a través de sus organizaciones, la democratización de las relaciones étnicas en el país.

A diferencia del pasado, los indígenas de clase media tienen los recursos económicos y el capital cultural para circular en espacios antes restringidos a los blanco y a los mestizos. Los indígenas ingresan a colegios predominantemente mestizos y a las universidades. Tienen el poder necesario para solicitar préstamos bancarios y renegociar sus vínculos económicos con los blancos y los mestizos. Además, cuentan con el dinero para acceder a lugares de diversión antes reservados a los blancos y mestizos. La presencia de los indígenas de clase media en espacios públicos antes restringidos obliga a blancos y mestizos a reevaluar sus identidades. Estos sectores dominantes sufren una crisis de identidad al ver que sus estereotipos y fantasías racistas sobre el indio oprimido, pobre y sumiso ya no corresponde a la realidad. Las identidades raciales y étnicas de los indios, así como de los blancos y de los mestizos. son cuestionadas, dejan de aparecer como naturales, estables y fijas. Al discutirse la naturalidad de las identidades. se abre la posibilidad de su rearticulación democrática. La pregunta política interesante es: ¿cómo se articularán estas nuevas identidades que están en crisis? ¿En qué medida los sectores dominantes estarán dispuestos a revaluar su supuesta superioridad y aceptar a los indios como iguales y diferentes? Existe el peligro de que, al igual que en otros países donde las identidades raciales están en crisis, ésta encuentre expresiones políticas reaccionarias que nieguen / la posibilidad de la democratización étnico-racial.

Los indígenas de clase media no sólo obligan a replantear las nociones dominantes de diferencia, igualdad, superioridad e inferioridad. Estos a través de sus organizaciones están demandando cambios profundos en las estructuras socioeconómicas basadas en las desigualdades raciales y étnicas. Las alianzas políticas que logren construir influirán en la resolución de estas demandas que apuntan a una distribución de los beneficios sociales para que se democraticen las estructuras de poder de la sociedad. Sin la democratización de las estructuras sociales racializadas es imposible pensar en una reestructuración real de la sociedad ecuatoriana.

            Este estudio se concentra en los cambios que la presencia de los indios de clase media demanda en la vida cotidiana. "Retomando la tradición fenomenológica de Husserl y Schutz [se] invierte el enfoque para plantear la vivencia subjetiva de las condiciones estructurales como una línea de reflexión sobre la sociedad."47 Si bien no se analizan las estructuras socioeconómicas que garantizan la dominación étnica, se parte de la premisa que la democratización de estas tiene que ir de la mano con la de las relaciones cotidianas. Además, este libro no se concentra en los actos de acción colectiva. No sólo existe una buena literatura al respecto, sino que es importante estudiar cómo se articulan la dominación y la resistencia en la vida cotidiana.

Conclusión

            Un estudio sobre el racismo debe concluir con recomendaciones prácticas de qué hacer ante este problema. Con este objetivo. al finalizar las entrevistas preguntamos a nuestros entrevistados: ¿qué soluciones proponen para erradicar el racismo del Ecuador? Las propuestas de los indios de clase media son importantes para empezar una discusión de cómo solucionar este problema. Nuestros entrevistados tienen una posición social privilegiada para explicar cómo funcionan los diferentes mecanismos de exclusión étnica y racial, así como para imaginar posibles alternativas de solución. A diferencia de los blancos y de los mestizos que no viven experiencias racistas en lo cotidiano y que se pueden dar el lujo de negar la seriedad de este fenómeno social, los indios de clase media no sólo elaboran estrategias para vivir en una sociedad que los discrimina, sino que también articulan propuestas de cómo eliminar el racismo.

El principal elemento que debería existir en la sociedad es un reconocimiento de que existe la discriminación racial... El Estado nuestro es hipócrita porque no reconoce que existe en la práctica cotidiana la discriminación racial, el racismo, no solamente hacia los indígenas sino hacia los negros. Entonces esa es una necesidad que para poder enfrentar y solucionar los problemas que se dan del racismo. Es necesario reconocer primero que existe ese problema y el Estado debería reconocer que existe esa discriminación. Deberíamos reconocer la sociedad misma en su conjunto de que existe ese problema de discriminación racial. Eso quiere decir que. empezaríamos por darnos cuenta de que somos un país en el cual la mayoría tenemos una profunda raíz indígena y negra. De esa raíz es de donde se va constituyendo la identidad nacional ecuatoriana es eso lo que finalmente da sentido a nuestra identidad. Si es que no existe una aceptación del Estado, de la sociedad, de la existencia de este problema, no es posible solucionar nada. Este debe ser el primer paso. El segundo: debe haber la voluntad política del Estado, la voluntad social de enfrentar este problema y de solucionarlo. Esto es fundamental porque el momento en que descubrimos que ese problema hace mucho daño a la identidad nacional. Está haciendo daño a la identidad de los individuos que vivimos aquí.

El reconocimiento de la existencia del racismo y de sus costos para todos los ecuatorianos, ayudará a superar el trauma colonial. En el Ecuador se deben destruir las imágenes y prácticas que sobrevaloran a lo blanco-occidental. Se tiene que cuestionar las nociones de la supremacía blanca. Vivir en una sociedad basada en ideales euros centristas inalcanzables para la mayoría de la población causa muchos daños. A diferencia de visiones reduccionistas del conflicto racial como una lucha por el poder suma-cero en la que si un grupo gana el otro pierde, se debe reconocer que nadie gana con el racismo. Las víctimas de este no son los únicos perdedores, las castas dominantes también se ven negativamente afectadas. Sólo si se reinventan las identidades raciales y étnicas de manera democrática y no jerárquica se puede pensar en un Ecuador en el que los blancos y los mestizos no excluyan al "Otro" y se acepten a sí mismos. Como lo demandan las organizaciones indígenas, el Ecuador debe reconstruirse como sociedad multinacional y pluricultural donde los derechos de los sujetos neocoloniales sean reconocidos y se reinventen identidades nacionales que superen las nociones de la supremacía blanca.

El camino hacia la democratización racial del Ecuador es largo. Este estudio ha ilustrado el valor y el coraje de los indígenas al superarse como individuos y como grupo en una sociedad que los discrimina. La presencia de la clase media indígena y de la intelectualidad india da cuenta de la tenacidad de éstos para sobresalir bajo condiciones sociales muy adversas. Las organizaciones indígenas, además demandan el fin del racismo institucional. Se cuestiona su exclusión económica, social y política. Estas luchas por la democratización y el acceso a la ciudadanía plena lograrán el objetivo de construir un Ecuador diferente. Por supuesto que es imposible predecir los resultados de estas luchas. Este trabajo pretende contribuir a estos objetivos, demostrando los costos para todos los ecuatorianos de vivir en una sociedad construida bajo valores y prácticas de una supuesta supremacía blanca. Se ha cuestionado la neutralidad de los valores que denigran al indio y sobrevaloran lo blanco-occidental. Se ha empezado a deconstruir y a problematizar las categorías blanco y mestizo, señalando los costos sociales, psíquicos y emocionales por tratar de construir una nación que reproduzca los valores de la supremacía blanca. En la búsqueda de una sociedad democrática, que reconozca y asuma la diversidad étnica y racial del Ecuador, es preciso transgredir los actos cotidianos racistas, dejando de ser espectadores del racismo. Además, los blancos y los mestizos debemos estar dispuestos a abandonar los privilegios de casta que nos brinda nuestra herencia étnico-racial.

Referencias bibliográficas

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étnicos, también la asumen los mestizos, quienes desde su condición económica y social la adoptan para defender sus intereses y preservar su capital étnico (Roitman y Oviedo 2017). Los mestizos pertenecientes a las clases socioeconómicas más bajas, los indígenas y los afroecuatorianos no son beneficiarios de ese discurso y forman parte de esos puntos ciegos que desde la intersección clase y etnia los desplaza de las políticas sociales. Tomando como punto de partida las interacciones “clase-etnia”, este estudio busca conocer las interpretaciones que tienen los afroecuatorianos acerca de la política pública implementada con el fin de combatir el racismo y discriminación y se apoya en las orientaciones teóricas proporcionadas por la colonialidad del poder (Quijano 2014) y la identidad vinculada a la autoadscripción (Barth 1969).

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